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Cuando la hija ama al padre o Antígona fake   Evelyn Salgado entra al quite. Al papá no lo dejaron porque no le correspondía. La ley es dura porque es ley y el viento democrático a veces despeina. Tanto el INE como el Tribunal Electoral hicieron lo suyo: trabajar que también es impedir el paso cuando el “honesto modo de vivir” no puede comprobarse o no llega un informe donde quedan bailando 19 mil pesos. Pero la hija ama al padre como Alejandra Guzmán quien defiende al “Señor de las Pistolas”, como lo llamó el productor Miguel Blasco a Enrique Guzmán, pero no a Frida. Ese ardid sigue dando tela por dónde cortar. Ahora es Evelyn en un costoso saco blanco, con la bien peinada melena teñida de rubio y cubrebocas negro, un outfit más de ejecutiva de empresa de cosméticos que de servidora pública. La hija de Salgado Macedonio f ue designada como la candidata de Morena a la gubernatura de Guerrero, luego de que se diera a conocer que obtuvo la mayor cantidad de preferencias en ...
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  Golondrinas en el paisaje de las nómadas Alma Karla Sandoval                                                                                Piedras. Kilómetros. Campamentos. Parias valientes en el camino que casi siempre es una metáfora, un maestro duro, pero bueno, diría Claudio Magris. En “Nomadland” (2020), el camino se vuelve largometraje dedicado a quienes tienen que partir. No se es nómada por gusto. Si bien se decide serlo, la historia de las heridas y sus ciclos es el tempo con el que la directora china estadounidense, Chloé Zhao, narra la travesía de una mujer de sesenta años quien, porque lo ha perdido todo, decide vivir a su aire buscando poéticos paisajes interiores coincidentes con la realidad. Las secuencias parecen cantarnos emociones de un wéstern o una ro a...
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  Sin lugar para guasonas Alma Karla Sandoval     Incapaz de dormir, de tejer un discurso sincrónico, una melodía sin blancos, escribo. Acabo de llegar del cine. Vi Promising Young Woman . Casi aplaudo llorando al final, pero sentí una infinita vergüenza de ese deseo. Luego, al observar el dije con forma de corazón roto y el nombre de una mujer ardiendo en una hoguera, entendí. Acto seguido, mi propia aorta se aceleró. Nada que ver con Thelma and Louise , sin embargo, el filme dirigido por Emerald Fennell   apunta al centro de la justicia aún negada a las mujeres trátese del país, colonizado o colonizador, del que se trate. Con humor negro, suspenso balanceado, la cinta muestra a una guasona más cuerda y lúcida que delirante. Camaleónica, eso sí, disfrazada como Miriam Rodríguez, la madre tamaulipeca quien persiguió a los asesinos de su hija sin descanso disfrazándose de encuestadora, trabajadora de salud, funcionaria y otras identidades para conseguir nomb...
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El apetito de un imán o alquimia del silencio profanado Alma Karla Sandoval     La célula cancerosa de una sociedad que mata a las mujeres es la familia. Al interior del patriarcado se aprende a odiarlas y con el paso del tiempo, cuando el hermano, el tío, el primo, el padre o el abuelo las abusa sexualmente se corona el triunfo de una cultura feminicida, esa barbarie de la que habló Walter Benjamin, pero poco se merodea en otras claves. Me entero del más reciente escándalo de la dinastía Pinal: la llamada oveja negra confesó haber crecido no en medio de un rebaño, sino de una manada de lobos. El abuelo, dijo Frida Sofía, la tocaba desde los cinco años y no tenía idea de que fuera algo perverso. En entrevista, el llanto la quiebra, pero revela más: también algunos novios de su madre, la famosa Alejandra Guzmán, abusaban de ella. Oh sí, la farándula en México encontró carroña fresca para alimentarse . Algo parecido ocurrió con el caso de Gloria Trevi hace más de veinte añ...

Ella no es George Floyd

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  Ella no es George Floyd  Alma Karla Sandoval El alarido mientras la someten nos dice poco. Ese crimen en plena vía pública, presuntamente perpetrado por cuatro policías de Tulum, da fe de nuestra indolencia. México, no nos hemos cansado de repetir, es una nación feminicida. Y si no lo creen, miren y vuelvan a mirar el video. La actitud de los elementos de la fuerza pública es similar a la que tienen los matarifes en los rastros. Esposada, torturada en el piso, la mujer no alcanzó a ser trasladada en una patrulla a quién sabe dónde la llevarían antes de a una celda como si se tratara de un cerdo. Después de todo, ya antes lo había dicho Erasmo de Rotterdam: “La mujer es, reconozcámoslo, un animal inepto y estúpido, aunque agradable y gracioso”. Al Fuenteovejuna simbólico, pero también literal, se suma esta frase: “Ya no se mueve” que se escucha en los videos. Cuatro palabras que dice la gente alrededor, transeúntes del sábado por la tarde, quienes contemplan a la usanza...
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  Feminismos del reencantamiento Alma Karla Sandoval La cadena es la impronta capitalista en nuestra subjetividad. Hoy se traduce en una tecnoidolatría que vuelve cierta la amenaza de Julian de la Mettrie, ese hombre-máquina, adorador de la inteligencia robótica que, a punta de algoritmos, podría responder desde la más ardiente misoginia. Para subvertir esa lógica, debe alzarse el retorno de la mujer-naturaleza entendida como un cyborg nómade, una especie reinventada en plena floración pre, intra y postpandémica, no solo porque el virus que nos confina la mata menos, sino porque en una existencia medicalizada, la zona cero de una verdadera revolución se jugará en los úteros de las que deciden siendo autónomas. Advertimos que no proponemos una separación simplista entre lo inorgánico y lo orgánico, sino una fusión de los alcances tecnológicos, al servicio de nuestras metáforas, es decir, nuestros anclajes con que imaginamos el mundo.   La flor, ergo, es la mujer cuya pote...
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Era el sonido de su mundo derrumbándose Alma Karla Sandoval   Un corazón rojo en una ventana de WhatsApp. Miles de kilómetros de distancia y un tiempo sin tiempo confinando. Solo un corazón rojo porque los hay verdes, amarillos, negros, azules y violetas como las lentes intraoculares con las que miro el mundo. Regreso a lo rojo. Segundo día de menstruación. Cada mes tengo más miedo de que la sangre no vuelva. Tomo colágeno, ácido hialurónico. Camino subiendo las pendientes de un fraccionamiento con palmeras. Soy una mujer sola por más corazones rojos y videollamadas. Como todas, espero a Godot de este lado de la vida en medio de la peste. Digo “este lado de la vida”, pero no sé dónde queda eso. A ciegas, como una poeta conversando en la penumbra, resistiendo. Pero me interrumpo, aunque viva en obra o el mito siga dando de comer – hemos aprendido que siempre es por ahora, que siempre es todavía, como aseguró Machado – ; me detengo, decía, dejo de escribir porque suenan las not...